Bueno, como esto es un
blog de reflexiones empezaré como tal, con reflexiones en lugar de acusaciones,
aunque en realidad solo hay una leve diferencia, en este caso, la personalización.
Entiendo que existen
dos clases de personas, las que llegan a este mundo para servir a los demás y
las que llegan para servirse de los demás. Sé que, en el fondo, todos tenemos
algo de ambas partes, la diferencia radica en el porcentaje que de cada una tenemos,
cómo y para qué lo usamos.
Para los que todavía no
conocen a los medradores de la bondad ajena, a las rémoras de la buena voluntad
y vampiros de ilusiones, os diré que jamás he tenido un buen radar de
localización para ellos. En varias ocasiones he sido pasto de sus patrañas, y
pese a tener más de medio siglo de vida,
todavía no tengo la suficiente destreza como para conocerlos a primer golpe de
vista.
Son profesionales del
camuflaje, regaladores de oídos, siempre tocando la fibra más sensible que
tenemos, y la peor de todas, nuestra propia vanidad. Vanidad, ¿Qué hacemos con
ella? Solo sirve para obtener reconocimiento
de algo que somos o hacemos.
Ahí viene el truco…
Cuando lo que quieres es simplemente mejorar tu entorno como parte de ti, el entorno de los que te
rodean, familia, amigos, trabajo, estudios… Te embarcas en proyectos de mejora
colectiva o quizá no te has dado cuenta y ZAS, te embarcan!!!!!
Cuando han conseguido
que creas que su proyecto es el tuyo, se adherirán a ti como un saco de
sanguijuelas al cuello de un becerro. Hábilmente, propondrán y dispondrán
acciones, te convencerán de su necesidad pero nunca las ejecutarán y al amparo
de vuestra cara protegerán la suya.
Bien, después de este
sermón, puede ser que creáis que soy un entendido en la materia, pero como he
dicho antes, aunque los he sufrido, no sé gran de cosa de cómo reconocer a los
timadores de la buena voluntad ajena, pero quizá si pueda permitirme dar unos
consejos y expresar un deseo.
Unos consejos:
- Desconfiar de vuestra propia vanidad, cuando alguien multiplique por diez todo aquello que queréis oír, preguntaros por qué lo hace.
- Observar con atención a los que proponen y disponen, si estos dan un paso al frente, o por el contrario con cualquier pretexto se quedan en un lugar seguro de la retaguardia.
- ESTAR ATENTOS, ver en qué parte del camino se ha perdido el objetivo común, en que se ha convertido este.
- Cercioraros de si buscan un fin diferente al del resto, es más “si obtienen únicamente su parcela de beneficio”, es más, si están a ambos lados del tablero de juego (suele pasar).
- Mira a quien han dejado atrás, pregúntate ¿Por qué? Pregúntate ¿Por quién? Pregúntales ¿Por qué?
- En ese momento dejarlos de lado, piensa que jamás les importará cambiarte por otro, es más, solo eres el siguiente de la lista.
Un deseo:
Quiero que existan los Reyes Magos, se levanten un día de "Reyes Cachondos" y les regalen un gramo de
conciencia para que no puedan dormir más.
Jaime Juan Gil
Jaime Juan Gil
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