Parecía que
era ayer, cuando era un simple chaval que se cosía la boca por temor a una
sociedad arcaica. Parecía que era ayer cuando soñaba sobre mi futuro, en lo que
me quería convertir, de qué modo, en el sitio en el que quería reposar mi
cuerpo para el resto de mis días... Hoy, sin embargo, he dejado de soñar.
Mis sueños
se han hecho realidad; he conseguido todo lo que me había propuesto. No pedía
mucho, pero tampoco he pedido poco, lo justo y necesario, conforme con lo que
me merecía. Pero, ahora que lo tengo todo, en una vida que he ido construyendo
desde unos cimientos endebles, sigo sin ser feliz. Parece raro, por no decir
triste. He estado luchando para llegar a mis máximas aspiraciones y lo he
logrado, sí, pero ya está. No hay nada más, se acabó lo que se daba, que diría
Juan de Mairena en su poema: Muerte de Abel Martín.
Edgar
Sapiña Manchado
Cap comentari:
Publica un comentari a l'entrada