20 de març 2015

La migración del colibrí

Es tiempo de cambiar de aires. El otoño anuncia el inicio del largo viaje, y el colibrí se prepara para partir. La Tierra Prometida le espera. Eso sí, se marcha para volver.

En el camino, una bandada de patos le sorprende, atravesando el cielo en sentido opuesto. Una mirada perdida se cruza entre el pequeño colibrí y una de las aves. El colibrí se detiene de repente, como por arte de magia. Su cabeza le ha ordenado que continúe, pero algo en su interior le ha obligado a parar. Con un aleteo imperceptible se mantiene en suspensión, inmóvil y desconcertado, como si el tiempo se hubiera congelado ante él. Siente la necesidad de darse la vuelta, y lo hace. El mismo pato que le miraba también yace en el aire, observando extasiado su precioso y exótico vuelo. Ambas aves han sentido el irrefrenable deseo de interrumpir su marcha, sin saber muy bien por qué.

Casi sin darse cuenta, algo ocurre. Un cálido escalofrío recorre su cuerpo y entonces lo comprende. Lo que acaba de sentir está por encima de todo lo que ya conocía. ¿Pero, cómo es posible? Dos pájaros tan distintos y tan alejados el uno del otro. Uno grande y el otro pequeño; uno del norte y el otro del sur.

El pato le pide que vuele con él; que abandone su ruta para desviarse juntos hacia un nuevo camino que recorrer. Está dispuesto a dejarlo todo para comenzar una nueva vida a su lado. El colibrí fantasea, por un momento, con esa emocionante e inesperada aventura. En su interior desea profundamente acompañar al pato hasta el lugar más recóndito de la Tierra, si fuese necesario. Pero entonces recuerda quién es y adónde va. Tan solo es un colibrí y él es un pato, dos seres completamente diferentes. Debe emigrar al sur, y cuando llegue el frío, deberá volver a casa. Ese es su instinto y está en su naturaleza.

Poco a poco, se aleja del pato y emprende su rumbo de nuevo, dejando caer algunas lágrimas, mientras sueña con la posibilidad de que algún día vuelvan a encontrarse, para volver a separarse después. Al fin y al cabo, ese es su instinto y está en su naturaleza... 

Texto de David Collado

Cap comentari:

Publica un comentari a l'entrada