7 d’abr. 2015

Carta a mi predecesora

Estimada predecesora:

Ahora que ha pasado mucho tiempo desde aquellos días de inmensa felicidad para mí y de terrible angustia para ti me gustaría explicarte algunas cosas que han pasado por mi cabeza.

Supongo que crees que te robé al hombre de tu vida, al hombre con el que pretendías crear tu futuro. Sé que era tu vida y sé cómo te hacía sentir. Sinceramente, si ahora mismo me pasara lo que te pasó a ti, no volvería a ser yo, quizás en años, la felicidad que cubre mi rostro desaparecería por centenares de días y las lágrimas invadirían mis ojos cada noche. Quizás piensas que soy la típica chica que seduce por su físico, pero te aseguro que soy tan insegura como cualquier otra chica. Estoy segura que en su momento me llegaste a odiar, es más, imagino que todavía lo haces, pero te recuerdo que las heridas del corazón no sanan con simples parches

Debo confesarte una cosa: esa chica que consideras una ladrona no se propuso enamorar al que era tu chico. Esa chica que logró robarle el corazón sin darse cuenta no tenía ni idea de cómo funcionaba esto del amor, no sabía que el amor verdadero es aquel que es correspondido y tampoco sabía que tenía al amor de su vida justo a su lado, cada día, al salir de clase. Pero de eso se fue dando cuenta con el paso de los días.

Quizás, el motivo por el que él se esperaba cada día a mi lado era porque tú no le aportabas todo lo que necesitaba. Quizás no supiste entenderlo, quizás no lograste ni conocerlo. Es cierto que lo conozco desde hace menos tiempo del que tú has llegado a estar con él, pero puedo prometerte que hay situaciones muy duras con las que hemos tenido que lidiar y que nuestras experiencias nos complementan. Quizás hablamos de ciertos temas demasiado abiertamente. Quizás solo soy una niña pequeña a la que ha decidido mimar, a la que ha decidido proteger. Quizás mis brazos han sabido liberarlo de tu atadura.


Debo decirte también que he sentido muchos celos de ti, celos de que hayas pasado tanto tiempo con él, celos de que hayas vivido una vida que considero mía, celos de que tengas ese pasado con él y celos de cada foto que he podido ver.

Pero nuestra vida es totalmente diferente. Somos felices, reímos, reímos mucho. Pasamos las tardes sin hacer nada, haciendo todo. Mirarle a los ojos es de otro mundo. Cuando una lagrima recorre su cara mi alma se rompe a pedacitos tan pequeños que solo se pueden volver a unir con el calor de su sonrisa. Sus caricias hacen que mi piel se altere, pone en guardia todos mis sentidos. 

Estoy segura que mis palabras no sirven de nada, son tan solo ideas que se posaron en mi cerebro un día y decidí plasmarlas. Puede que sean palabras vacías, pero mi corazón no lo está. Jamás me había sentido de esta forma, jamás había vivido lo que estoy viviendo, jamás he querido tanto. Pero si pasara algo, sé que jamás volvería a amar de la misma manera. Él ha hecho que crea en el amor verdadero y si lo que siento se rompiera, nunca volveré a creer en los sentimientos del ser humanos.

Me veo con fuerzas de darte un último consejo: aprende de los errores, vive y deja vivir, regala sonrisas y suelta la cuerda cuando veas que estas tirando demasiado de ella. Porque las relaciones consisten en eso, en estirar y en aflojar.  

Tu sucesora. 

3 comentaris:

  1. Bonito texto, y más sabiendo de qué hablas! Bonito pero duro a la vez, sin tapujos, directo y rompedor! Transmite, y eso, al fin y al cabo, es lo que cuenta! Felicidades!

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    1. De eso se trataba el texto. Tu sabes bien de lo que hablo, muchísimas gracias Edu!!

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  2. Muy bien expresado, muy íntimo, tu crees q no se puede volver a amar igual? El tiempo lo cura todo, la vida te da otra oportunidad si la aprovechas. Es duro pero se puede , el mundo está lleno de buen gente y de personas con amor. A veces sólo se necesita tiempo.

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